WAAA buenooo aqui esta un capitulo de NaruSasu, un poco mas sencillo pero espero les guste ^^
FELIZ LECTURA!!!
UNICO CAPITULO: AL FIN TE VUELVO A VER
Jugaba con todos sus amigos después de la escuela, en el parque lleno de subí bajas, columpios, cuadros de arena, y pasa manos, podría pasar las horas ahí; sin embargo le encantaba que cada mes de febrero se iba con sus amigos a las colinas más altas retiradas un poco del bullicio de la ciudad, donde el aire pegaba a todo flote en la cara haciéndote cerrar los ojos por la intensidad, era, es, un aire tibio y fresco. Lo aprovechaban favorablemente llevando sus papalotes ya sea que ellos lo hacían o sus padres; ese día era muy benévolo y se divertían mucho compitiendo quien lo sabia volar mejor, quien lo volaba más alto. Su niñez estaba llena de diversión y de amigos; sin embargo, un día mientras había bajado de la colina de volar un papalote muy alegre y regresar a su casa, después de despedirse de sus amigos que Vivian cerca de su hogar, vio a unas cuantas casas de la suya varios carros que descargaban muebles lo cual atrajo su atención con vehemencia; camino lentamente como si se precaviera de que algo malo estuviera pasando, pero también con una curiosidad por demás decir que obvia de un niño de 10 años.
Sin darse cuenta ya había pasado su casa y estaba frente a esos camiones que bajaban los muebles con apremio pero con delicadeza, sobre todo mas unos cuadros que parecían importantes pues había alguien que indicaba que eran finos y muy caros, otros más acarreaban vasijas que parecían igualmente caras pues a simple vista el detallado de su pintura y la porcelana fina de cerca podría decirse cuanto era su validez o por lo menos aproximarse sin saber a ciencia cierta si le atinaban.
-¡a un lado niño!-escucha la voz de un extraño que le exige que se quite del camino con prepotencia en lo que se retira con rapidez ve como lleva consigo un cuadro más en manos.
No comprendía que era lo que estaba pasando realmente, alguien se estaba mudando eso pudo saberlo puesto que durante mucho tiempo el anuncio el pasto de aquella casa decía >>en venta<< que decir casa, era una mansión y eso fue lo que le atrajo mas pues para un niño de su edad ver que alguien comprara esa casa era un horror, y más que eso un error, pues se corría el cuchicheo de entre los niños de su colonia muchas cosas entre las cuales: >>estaba embrujada o había muerto alguien ahí y lo enterraron en el jardín, peor aún, asesinaron a una mujer por infiel la partieron en cachitos y su alma vagaba por las habitaciones de la enorme residencia en busca de su verdugo<< cualquiera de esas cosas era motivo suficiente para el pequeño niño que se mantuviera deshabitada, motivo para sí perder una pelota no recuperarla jamás, motivo para retarse entre amigos a ver quien entraba y regresaba sin conseguir siquiera pisar la entrada o pasar entre el portón grande y apenas asegurado con una cadena y un candado que seguro con un buen golpe se rompería, motivo más obvio hasta para el de no comprarla; sin embargo, ahí estaba, inmóvil, observando con detenimiento, siendo el único testigo y a la vez con una alegría desorbitante de ser el único de sus amigos quien lo presenciaba; veía como las personas se apresuraban a meter todo aquel mueblaría, aquellas vasijas, cuadros, adornos e infinidad de cosas que ni siquiera sabía que eran o para que servían, pero a pesar de todo aquello de lo que sus ojos era presentes una pregunta fue la que mas abordo su mente y desde el principio: ¡¡¿Quién era lo suficientemente cuerdo para comprarla?!! O más bien ¡¡ ¿Quién era lo suficientemente loco para comprarla?!! En el rasosino de su niñez no cabía lógica; ¡era el único que sabia la verdad! ¡Debía decírselo a la persona que la compro, decirle que lo habían engañado! Pero.. con tanta gente, ¿a quién? Todos sacaban cosas, otros regresaban de la mansión para ir por algo mas y meterlo a la misma no sabía a quien dirigir la mirada, no sabía quién era el "loco" que había comprado aquel lugar "embrujado".
Se había puesto a pensar tanto en el asunto y a buscar al comprador a alguien que se viera desocupado, alguien que no trajera el uniforme azul que todos traían, pero... nada...no sabía a quién dirigir su mirada ni lo que el sabia puesto que la gente estaba más ocupada en meter todo aquello que en hacerle caso a un niño; rendido pensó: >>será mejor mañana, quizá mañana<< pues por ahora se había hartado de ver a toda esa gente de verlos meter cosas que seguro que cuando el dijera "la verdad" regresarían de nuevo a esos camiones, que su trabajo seria innecesario, que el tiempo invertido seria un desperdicio, que el dinero pagado estaría perdido.
Por ahora solo regreso a su casa, con papalote en mano; su mama estaba en la cocina preparando una comida mientras la escuchaba tararear una melodía alegremente. No quiso ni deseo interrumpirla, pues le agradaba verla así que lo único que hizo para hacerse presente fue abrazarla de las piernas, de espalda, pues era hasta donde su pequeña altura le daba alcance.
-¡¡hijo!!-expreso con júbilo, sabía que era él pues era el único que tenia, el único que alcanzaba a abrazarla a esa altura.
-jeja...ya regrese mama-ríe, esboza una alegría en su rostro mostrando los pequeños agujeritos a un lado de los labios.
-si, me he dado cuenta-le regresa el abrazo inclinándose un poco para corresponder el afecto apoyando sus manos en la pequeña espalda-¿Cómo te fue? ¿Te divertiste? ¿Qué tan alto volaste tu papalote?-quería saber el día de su hijo y las preguntas no eran de preocupación si no de que a pesar de que veía su cara que decía "me fue bien" quería escucharlo de los propios labios de su crio.
-¡¡muy bien!!-desistió el abrazo extendiendo sus manos en un ademan de felicidad-como siempre kiba me gano en elevar mas el papalote-hizo un moflete en seña de insatisfacción-pero estuve "así" de ganarle-hizo una mueca con sus dedos índice y pulgar expresando que tan cerca estuvo de ganar aquella "competencia".
-Jejeje...seguro para el otro año tu le ganaras, le podrás decir a tu padre que te haga un papalote más grande y que vuele mejor ¡¡ya lo veras!!-lo anima como cualquier madre lo haría-bueno hijo, siéntate, la comida esta lista y es tu favorita-dice alegremente guiñándole el ojo para que adivine.
-¡siiiiiiiii!-extiende las manos al aire con júbilo dejando su papalote en la esquina de una puerta que da hacia el jardín sentándose a un lado de la mesa esperando impaciente la comida-mama, ¿a qué hora llega mi papa?
-a la misma hora que siempre, a las 5 de la tarde hijo-le dice con paciencia mientras sirve la comida a su niño.
-ohh...si...es cierto...-confiesa saberlo, siempre se le olvida- ¡¡cuando venga le diré que para el otro año me haga el mejor papalote del mundo entero!!-extiende de nuevo sus manos hacia el cielo-entonces le ganare a kiba y ya no será el campeón, ¡¡seré yo!!-ansia que ese día llegue aunque aún falta mucho.
-Jejeje...apuesto a que si, toma-le coloca el plato de comida frente-pero primero come para que estés fuerte y sano.
Al par que sirvió a su hijo ella se sentó enfrente del para comer a su lado, noto por un momento que su niño se puso serio por un rato dejando a lado la cuchara del plato lo cual hizo por inercia que también detuviera su comer.
-¿Qué sucede, no te gusto?-inquiere lo que ve casi obvio.
-no, no es eso mama-la mira con preocupación a la cara-es que hace rato que venía de camino a casa...bueno...-callo un poco-...¿vez la mansión que está a 5 casas de aquí?-su mama asintió sin decir nada esperando paciente la plática del niño-pues parece ser que creo que la compraron, digo, es que vi a muchos señores meter cosas a ella. ¿tu sabes quien la compro?-ahí estaba su preocupación, quería saber quién era esa persona que estaba loca, o que le habían tomado el pelo.
-mmm...no...¿Por qué?-no entendía porque a su hijo le preocupaba tal cosa, lo presentía, pero quería que se lo dijera.
-pues...yo sé que no crees en esas cosas, pero ¡¡esta embrujada!! El que la compro debe estar loco para haberla comprado, y necesito decirle que esta embrujada para que le devuelvan su dinero-expresa con preocupación.
-jijiji-saca a relucir una risita burlona, en lo que alborota el cabello de su primogénito-te preocupas demasiado para tu edad-le sonríe afablemente-ya te he dicho que esa casa la pusieron en venta porque aquellas personas que eran sus dueños cayeron en bancarrota y no podían pagar todo el dinero que debían, y te puedo asegurar que no está embrujada solo abandonada, y es por eso que se ve tan aterradora debido a lo mal que esta; te aseguro que cuando la limpien y todo la veras mejor-le sonríe y después pone una cara seria-así que ¡¡no te metas en problemas!!-le da un coco como reprimenda.
-¡ahuché!-se soba, entendiendo el regaño-bueno mama...-dice un poco decepcionado.
El día siguiente transcurrió según lo que era en esa ciudad; cuando el padre de aquel jovencito tenaz llego, le conto lo del papalote, le pidió que le hiciera uno mejor para ganarle a Kiba, luego le conto lo de la casa y obtuvo casi la misma respuesta que su mama, después de eso ceno y se fue a dormir para el día siguiente que era lunes asistir a la escuela temprano.
Ya en la habitación matrimonial, los dos cónyuges que dormitaban ahí platicaban algo antes de cerrar los ojos.
-amor, ¿sabes quién se mudo a la mansión?-le pregunta a su marido, a ella también le entro la curiosidad desde que su hijo le hizo el comentario.
-más o menos...parece ser que es una familia importante, un político creo...-vago un momento-...no se...pero debió costar un dineral, en fin...seguro mañana esto correrá por toda la colonia, mañana ya alguien me contara el trabajo...bueno mujer, ay que dormir-se recuesta esperando que ella lo haga.
-si...hasta mañana cariño-le da un beso en los labios y apaga la lámpara para así conciliar el sueño.
Al pasar los días todo mundo ya sabía que aquella mansión iba de nuevo a ser habitada; siendo arreglada, amueblada, y limpiada; en esos días aquel jovencito no se perdía de nada ahora en compañía de sus amigos que veían con detenimiento como esa casa iba tomando otro aspecto, de aterrador y siniestro, a una mansión lujosa, grande, y con un jardín inmenso y hermoso. Pero esto no hacia desistir al infante de que diría "la verdad sobre esa mansión" a quien la compro, pues él pensaba que >>la vivienda se podía ver bien, pero eso no evitaba que los fantasmas estuvieran ahí, pues reclamarían el lugar donde eran huéspedes y dueños<<.
Hasta que un día que regresaba de la escuela y después de despedirse de sus amigos vio pasar en la calle un auto negro con los vidrios polarizados evitando ver quien manejaba y mucho menos quien más lo abordaba lo cual llamo severamente su atención siguiéndole la pista con la mirada y ver a donde le perdiera vista, pero no se la perdió si no que más bien vio donde se detuvo, cuan va siendo su sorpresa que hasta la quijada se le cayó y tuvo que detenérsela, que vio que freno ¡¡enfrente de la mansión!!
A toda prisa corrió a pesar de que estaba cerca; era lógico ¡¡era el que compro la casa!! ¿Quién más? No podía ser nadie más; sin embargo cuando llego solo se detuvo a unos cuantos pasos antes de llegar, a una casa antes, donde vio como de la mansión salía un hombre vestido con un traje pingüino, alto, gallardo, con una postura por de mas esta decir de un caballero, el cual abrió la puerta del coche, que decir coche ¡¡era una limosina!!, una limosina negra y lujosa que nunca hubiera visto ni creído ver; al ver que abrió la puerta ultima de este su expectación se hizo tal que hasta inclino mas la cabeza, abrió mas los ojos para no perder detalle y ver quien salía de ese tan majestuoso automóvil y era, lo que no creyó jamás ver: ¡¡era un niño!! ¡¡Un niño!! ¿Cómo era posible? ¿Un niño había comprado la casa?, ¡¡ no podía ser cierto!! De nuevo su quijada volvió a caer, y de nuevo volvió a recogerla; así, sin perder tiempo corrió sin miedo ahora, pero con muchas preguntas en su mente deteniéndose a unos pasos para no ser percibido, lo cual fue en vano.
-ho...hola...-aquel niño lo había visto llegar y detenerse a unos cuantos centímetros.
Era más o menos de su estatura, uno centímetros mas alto, pudo decir que a lo mejor tenía su misma edad; observo cómo le sonrió muy apenas pero sus ojos brillaban como de felicidad, como si nunca hubiera visto a otro niño de su edad, más bien, como si nunca hubiera visto un ser humano de su edad.
-ho...
-¡¡entre a la mansión señorito!! ¡¡Rápido!!-aquel hombre interrumpió, estaba exaltado, era como si el que tuviera contacto con el niño que recibía de aquella limosina fuera una especie de enfermedad ambulante, o quizá la enfermedad ambulante era aquel niño que llego de quien sabe dónde.
-...la...
Sin poder terminar su frase completa más que en partes, vio como aquel niño luchaba por no ser metido en aquella mansión pero sin siquiera gritar, solo gemía, pataleaba, se arrastraba, pero no le perdía la vista a aquel niño desconcertado que lo veía desde la puerta. Ahora menos que nunca entendía lo que pasaba; ¿Quién era aquel niño? No lo sabía, ¿Por qué lo metieron a aquella mansión en contra de su voluntad? Eso creía saberlo, >>porque aquel niño sabía que estaba embrujada y no quería entrar por miedo<< mmm...quizá...pero era imposible ya que ese niño jamás lo había visto en su vida era insostenible que supiera si no vivía ahí, y aquella mirada tan intensa, no se la quitaba de la cabeza incluso a darle miedo, pero sobre todo mas curiosidad de la que ya guardaba.
No dijo a nadie de aquel niño que vio entrar a esa residencia, decidió que era mejor guardarse el secreto hasta que supiera quién era y porque estaba ahí; pensó que quizá como cualquier niño de su edad iría a la escuela y pronto sabría el ingreso de aquel, pero nada...en la escuela las cosas y los alumnos seguían como si nada y a pesar de que escuchaba como sus compañeros al poco tiempo y quien sabe cómo -pues supuestamente solo el sabia de la llegada del niño- también ya sabían la existencia de "el niño de la mansión" -pues así comenzaban a decirle- no dijo que el había tenido "cierto contacto" con él, que sabia como era y que había "hablado" con él pues sabía que le harían preguntas que no estaba dispuesto a contestar y que seguro algunas no sabría la respuesta.
Al paso de los días y cuando podía, se asomaba a esa mansión a ver que mas veía, que mas investigaba; pero, entre mas veía mas se llenaba de duda e intriga, puesto que veía entrar a un señor de cabello grisáceo -mal peinado por cierto- a la casa con portafolio, lo veía entrar diario y casi a la misma hora que se iba a la escuela y cuando regresaba lo veía salir; observaba también como algunos autos se detenían entraba un señor o una señora un momento y luego regresaban al auto e irse, y sin embargo, en todo ese tiempo no había paradero de aquel niño.
Poco a poco se fue acostumbrando a ver la misma rutina de siempre en esa mansión que empezó a aburrirse y por consecuencia a perderle importancia de la que antes le dio pero tenía pensado >>si veía un adulto que el pensara que era el "dueño" seguramente le diría<< de eso si no desistía si no de ver lo mismo todos los días. Algunas veces, solo algunas se percataba de aquel niño lo observaba desde una ventana, escondiéndose entre la cortina eso le daba cierto miedo y curiosidad, pues quería conocerlo creyó que necesitaba un amigo porque nunca lo vio salir desde la vez que lo vio llegar a ese lugar le hizo pensar que estaba solo.
Así, paso dos largos años sin ver nadie que le pareciera el dueño de aquella mansión pues había sabido que aquel hombre de cabello platinado era profesor, el profesor de aquel niño >>¡¡debía tener mucho dinero como para tener un profesor para el solo!!<< pensó, pero fuera de eso no supo mas solo veía sirvientas, jardineros, un mayordomo -que era el mismo de la primera vez- pero nada más.
Volvió a llegar febrero, estaba impaciente de volar ahora su nuevo papalote que su papa le había hecho, ¡¡por supuesto que voló mejor!! Y esta vez le ganaba a kiba por un pelo, ¡¡estaba seguro de su victoria!!
-¡¡te voy a ganar kiba!!-decía emocionado, pero parecía que nadie le hacía caso así que decidió bajar su vista del cielo donde veía su papalote a el suelo donde estaba el y sus amigos quedando con la quijada boquiabierta de nuevo por lo que vio ahí.
-¡es el niño de la mansión!-dijo el niño al que le pertenecía el nombre de Kiba.
-sí, ¿Qué es lo que quiere? Me da un poco de miedo-dice otro de nombre chouji
Nadie se acercaba, nadie le hablaba, y aquel niño menos lo hacía, pero entonces algo paso, otro niño le extendió la mano; aquel niño que vivía a 5 casas de la mansión, aquel que lo había visto desde el principio y le dejo un impacto grande, y lo hizo porque lo veía solitario, porque fue el único valiente que se le acerco, porque era el único que le daría respuesta a todas sus dudas de una vez por todas.
-hola... ¿quieres jugar?-le pregunta como invitándolo- si quieres te puedo prestar mi papalote, ¿Qué dices?-le extiende la mano.
-ho...hola...-ve lo amable que es, que tímidamente le toma la suya-está bien...-intenta sonreír, pero no lo logra pues no es que sonría muy a menudo así que no sabe bien cómo hacerlo.
Al ver lo que su amigo hizo, entonces los demás también llamaron a aquel niño, supieron que no había ningún peligro al acercarse, que era un poco callado pero parecía divertirse igual que ellos. Las horas se pasaron muy rápido entre juego y risas; esta vez le gano a Kiba con ayuda de aquel niño, se despidió de sus amigos caminando con aquel niño que ahora parecía su amigo de toda la vida.
-¡le ganamos a kiba! ¡Le ganamos! Jejeje, esto pondrá feliz a mi mama-decía con júbilo, presumiría su victoria-esto fue gracias a ti...ohm...si...mmm... ¿Cómo te llamas? Jejeje...ni siquiera se tu nombre- se rasca su cabeza apenado por no saber ese hecho tan importante-yo me llamo Naruto, Naruto kamikaze Uzumaki, ¿y tú?-se presenta, pues es lo más cordial, debe presentarse primero y luego pedir el nombre de la otra persona.
-¡tengo que irme!-se da cuenta de la hora >>5:30<<-me salí de mi casa sin permiso, me estarán buscando como locos y estaré en problemas, ¡nos vemos!-más rápido de lo que podía dejaba a Naruto mientras corría.
-¿eh? Está bien...pero...¡¡dime tu nombre!!-le grita mientras lo ve alejarse
-¡¡Sasuke Uchiha!!-le grita mientras entra en su casa-¡¡gracias!!-dice por ultimo metiéndose a la mansión y despareciendo dentro de ella.
No sabía quién compro esa casa, no era que fuera ese niño, pero al menos ya sabía el nombre del >>Sasuke uchiha<< lo repetía una y otra vez entre murmullos como para que no se le olvidara dirigiéndose a su casa con una victoria ganada y un nuevo amigo. Y parecía ser que después de eso aquel niño de mirada negruzca se apegaba mucho a él, a Naruto pues parecían tener muchas cosas en común.
-y por cierto... ¿no te asustan en la noche?-quería hacerle esa pregunta casi desde que lo conoció.
-¿asustarme quien?-no entiende su pregunta.
-como que quien, el fantasma de la señora infiel, ¿no sabes verdad?
-¿saber qué Naruto?-no sabe a dónde quiere llegar con su intriga y su preocupación porque vive en esa mansión.
-en la mansión donde vives vivía un matrimonio y la señora era infiel, así que su esposo cuando la descubrió la mato y la partió en cachitos, entonces su alma anda vagando en esa enorme casa, creo que debes decirle a tus padres sobre esto porque el que les vendió esa casa les vio la cara-dice tan serio como puede, pues le preocupa que su amigo viva ahí-que tal si un día te asusta aquella mujer....uuyyy...no...que miedo...hasta la piel se me pone chinita, chinita-se frota los brazos como si tuviera frio.
-juuummmrr...-se tapa la boca para aguantarse la risa-que dobe eres-le da un coscorrón-eso es lo mas infantil que he escuchado, no hay forma de que eso exista, es más, eso no es cierto, la casa es un poco grande y si da algo de miedo pero no existe nada parecido a lo que dices. Deja de inventar bobadas Naruto, ahí no existe ningún fantasma-mostraba una mirada de satisfacción y egocentrismo al ser mas cuerdo que el niño de cabello dorado.
-¡auch!-atiende lo que su amigo dice-oh...en serio...mis amigos también lo creen...todo el mundo lo decía-se siente un poco decepcionado de que eso no fuera verdad, en cierto modo esperaba que lo fuera y que Sasuke le contara como era vivir ahí a un lado de un fantasma, pero no fue así. Después de eso dejo de tener miedo de acercarse de esa casa por dos cosas: una: vivía ahí su amigo, y dos: porque aquel temor desapareció.
Cuando el niño Uchiha regresaba a su casa a hurtadillas -como lo venía haciendo durante meses- regresaba más que feliz, más que contento de ya no estar solo encerrado en esa mansión en la que solo estaba rodeada sirvientas; las únicas personas que tenían "comunicación" con él era el mayordomo, su maestro particular, y si acaso sus papas que le hablaban de vez en cuando por teléfono, -y de vez en cuando lo visitaban- e incluso con su hermano que a veces lo llamaba para molestarlo, solo para eso; Fuera de eso no había nadie más, bueno ahora sí. Naruto, su amigo que aunque no lo reconocía abiertamente debido a su personalidad antisocial, sabía que lo era.
-¿hoy vienes a mi casa?-escucha una pregunta que parece una invitación.
-a...a tu casa...-medita la pregunta-¿para qué?-no entiende el motivo-no me puedo tardar mucho...porque...
-¡¡vamos!! Mi mama quiere conocerte, hizo la comida que me dijiste que te gusta solo para ti, anda...-lo incita a que acepte interrumpiéndolo-yo sé que no te gusta estar rodeado de otras personas, pero es mi familia así que no hay problema-le sonríe amablemente entendiendo como es su amigo, aceptándolo como es.
-pero es que yo...
-¡¡no seas penoso datebayo!!-lo jala de la mano para jalarlo a su casa, alejándose de la mansión a la cual ya hace un rato estaban a punto de llegar.
-¡aahh! Espe...Naru...to...-se deja llevar por el, observando como con toda la confianza del mundo lo lleva hacia su casa, eso ciertamente lo hace apenarse pero a la vez es algo agradable; sentir la mano cálida y suave de su amigo, su único amigo, por un momento se alegro de estar ahí pues así pudo conocer a este chico de cabello disparatado y de color destellante como el sol.
Cuando entro a ese hogar, no podía creer que a pesar de pequeño que era se sentía una calidez de hogar, el aroma a comida hecha por una madre amable y amorosa se olía en el ambiente que hasta agua se le hizo la boca, se le antojaba de verdad.
-hola hijo-ve a una señora con un mandil, y un cabello rojo hermosamente arreglado en un chongo, dejando caer mechones revendones de su nuca, frente y cien-así que tu eres Sasuke Uchiha, que lindo eres-siente un cálido beso en su mejilla que por un momento creyó pensar que era el de su madre, el que le daría su madre si la tuviera a su lado, si no estuviera trabajando al igual que su padre, si la mama de Naruto era realmente una madre, sintió que así deberían ser todas las mamas, y no como la que el tenia, que parecía no tenerla o solo tener el titulo porque fue la que lo engendró, pero solo por eso.
-eh...si...gracias...-no sabía en si porque le agradecía, si por el beso o por decirle lindo.
-Jejeje, no hagas eso mama, que si no me pondré celoso-comento bromeando el niño rubio.
-no tienes porque hijo, el es tu amigo y cualquier niño que sea amigo de mi hijo es bienvenido-le volvió a sonreír- bueno, basta de hablar, vamos a comer.
-¡si mama!-se encamina a la cocina- por aquí Sasuke-lo jala de la mano para llevarlo hacia donde está el comedor.
Por primera vez se sentía a gusto, no era como en la mansión que comía en una enorme mesa y a un lado el mayordomo esperando a que digiriera su ultimo bocado del platillo para servirle lo siguiente, o que terminara su jugo para darle más; La madre de Naruto le ofreció para que el mismo se sirviera agua, le dio la confianza para que pidiera mas si así lo deseaba ¡¡y vaya que lo hizo!! Estaba muy deliciosa la comida que quedo extasiado todo lo que quiso; y mientras tanto en ese rato llego el padre de su amigo que se sentó a comer con ellos, por un corto tiempo sintió que era su familia, que así debería ser; envidiaba a su amigo por su familia por sus padres que lo acogieron como un hijo mas, porque se sentía parte de esa familia.
-entonces Kiba le ordeno a su perro Akamaru que le orinara los pantalones al el sensei Iruka y se llevo una tremenda regañadisa Jejeje, fue muy bueno-contaba Naruto una anécdota de su escuela.
-a que tu amigo, siempre se mete en problemas jajaja-rien tres de ellos, pues el chico pelinegro solo esta como oyente.
-¿Qué me dices tu Sasuke, vas a alguna escuela?-pregunta Minato, el papa de el niño rubio.
-¿eh...? No...tengo maestro particular, así que no tengo compañeros ni nada parecido-dice con algo de tristeza.
-oohh...bueno...mi hijo es tu amigo-intento animarlo.
-si...-dejo la cuchara bajando las manos de la mesa escondiéndolas en su regazo y oscureciéndosele su mirada-el único...estoy solo...-
-bueno, pero también debes tener a tus papas y algún hermano ¿no?-le inquiría no con la intención de hacerlo sentir mal si no para que le platicara, para que se sintiera mas en confianza.
-ojala...pero no...mi papa es fiscal, mi mama es su asistente, así que no están conmigo como quisiera, y mi único hermano es más grande que yo, está estudiando leyes en Estados unidos, así que la única comunicación que tengo con ellos es por teléfono...Je...-intento sonreír para no preocuparlos o causar lastima, era lo que menos quería-bueno...tengo que irme...deben estarme buscando, es tarde...adiós Naruto....y...gra...gracias...-se levanta de la silla para dirigirse a la puerta sin que nadie lo guie.
-Naruto, acompáñalo-es lo que alcanza a ordenar su madre viendo con reprimenda a su esposo que por su comentario hizo sentir mal a el amigo de su primogénito.
-eh...si mama...compermiso...-al igual que su amigo se retira para alcanzarlo.
Ya había salido de su casa y estaba corriendo, así que lo alcanzo deteniéndolo del brazo.
-¡espe...espera...!! Uufff... ¿Sasuke porque saliste así?-no le daba la cara, y lo giro para verlo-¿Sasuke, que sucede?-lo ve triste aunque el otro trate de opacarlo mostrándose taciturno.
-¡¡nada!!-se arrebata del agarre-tengo que regresar, ya es demasiado tarde-trata de no ser evidente.
-ya veo...-parece darse cuenta del motivo-...estas triste por lo de tu familia, lo siento Sasuke, mi papa no lo hizo con esa intención solo que...
-¡¡quieres callarte!!-le interrumpió-¡¡no necesito la lastima de tus padres ni mucho menos la tuya!!-expresaba furia y desasosiego.
-Sasuke...-se quedo mudo a sus palabras de enojo, era la primera vez que lo veía tan exaltado, pues normalmente no mostraba emoción ante nada, supo enseguida que esto le afectaba más que cualquiera cosa- que mal estas... ni mi papa, ni mama, ni siquiera yo sentimos lastima de ti, si no coraje de que tus padres no te cuiden, que sean tan fríos para dejarte solo, pero ¿lastima? Sería lo último que llegaría a sentir por ti-le sonrió intentando convencerlo con sus palabras-eres mi amigo y te quiero como tal-le toma de la mano regresándole otra sonrisa.
-Naruto...tu...-se queda mudo al ver que, a veces lo trata mal, que por culpa del sus otros amigos se le alejan cuando los ven juntos, sin embargo el está ahí apoyándolo y ofreciéndole su amistad sin condición.
En eso un hombre jala a Sasuke haciendo que su mano suelte la de Naruto.
-¡¡señorito!! ¿Qué hace aquí afuera? Sabe muy bien que no debe salir de la mansión bajo ninguna condición- lo jala de la otra mano mientras que el chico pelinegro forcejea para ser soltado.
-¡¡déjame Fabián!! ¡¡No quiero estar encerrado de nuevo!! ¡¡Suéltame!!-no quería irse, eso era definitivo, luchaba, luchaba todo lo que podía y lo que sus fuerzas le permitían.
Ahora no solo veía que se llevaban a su mejor amigo, si no que también el no quería irse.
-¡Sasuke!-intento hacer algo, pero un guarura se le puso enfrente haciendo que se detuviera y solo ver como se llevaban a su mejor amigo dentro de la mansión donde desaparecía.
-será mejor que regreses a tu casa niño, y si alguien pregunta...jamás lo has visto, no lo conoces-le ordena el hombre de gafas.
-¿Por qué? Sasuke es mi amigo-no comprende esa petición.
-ya no mas, el señorito tiene estrictamente prohibido salir de la mansión por orden de sus padres, ahora tendrá un castigo por esta rebeldía. Olvida a el señorito Sasuke, es mejor para ti mocoso-le zangolotea el cabello del niño, el cual le retira su mano con molestia y desprecio por ese hombre que atrevía a tocarlo, y tratarlo como una persona que no pudiera entender.
De nuevo surgieron dudas en su mente, ¿Por qué lo protegían así? ¿Quién o qué era su papa aparte de ser fiscal? No comprendía nada ahora, lo que si en su mente de niño, era que no sabía a ciencia cierta si vería de nuevo a Sasuke pues después de esta escena se temía lo peor.
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SEGUNDA PARTE
Pasaron solo tres días, tres días en los que no supo nada de su amigo, en que lo esperaba en el muelle del lago del parque, pero la espera de esos días fue en vano, se temía que lo hubieran regañado, que lo hubieran encerrado en su habitación, o que quizá hasta atado estaba para que no lo dejaran salir; sin embargo el cuarto día volvió a esperarlo en el mismo lugar anhelando que ahora si llegara, que le explicara lo que paso y que luego siguieran jugando como siempre lo hacían; pero, la hora paso y ni pista de su amigo y cuando estaba dispuesto a irse, aquel niño de cabello negro apareció en su camino con un rostro por demás esta decir que triste y serio como cuando lo conoció, como un niño solitario e incomprendido.
-¡¡Sasuke...!!-en son de su alegría y con premeditación lo abrazo por la emoción al verlo, mientras al que abrazaba se mantenía inmóvil haciendo que por primera vez en su corta vida no pudiera detener sus lagrimas-¿Sasuke, porque lloras?-lo ve a la cara y aparte de que le impresiona no comprende el motivo de sus lagrimas haciendo que le preocupe mas.
-Naruto...-lo aleja de el limpiándose sus lagrimas con las manos para borrar cualquier evidencia de su falta de serenidad-...ya no podremos ser amigos...ya no podremos jugar como lo hacíamos...ya no podre verte...nunca más...-lo dice secamente sin mirarlo a la cara.
-¿Por qué....porque estás diciendo esas cosas? ¿Tan fuerte te regañaron? ¿Qué es lo que te dijeron?-hacia preguntas sin parar, el que su amigo le negara su amistad le daba una punzada en el corazón.
-eres tan escandaloso...-dice irritado haciendo una mueca en su boca-Naruto...tengo que irme, mis papas se enteraron de que me salía de casa todo este tiempo. Aun no sé el motivo de porque solo yo me vine a vivir aquí, así que mis papas ya me prepararon otra casa, en otro lugar...lejos...muy lejos de aquí... por ahora debo hacer lo que ellos dicen, pero cuando sea mayor ya no permitiré estos malditos traslados ni encierros...como sea...debo despedirme, para siempre-al fin finaliza alejándose ya del lugar, dejando a un rubio muy confundido y triste.
-¡¡Sasuke!!-lo detiene del hombro haciendo que gire, le toma la mano y hace que crucen los dedos meñiques como en son de un pacto-no creo que no te vuelva a ver en toda la vida, somos amigos, te aprecio mucho y...quiero que prometamos que si algún día nos encontramos de nuevo nadie podrá deshacer esta amistad-le sonríe como siempre lo hace.
-Naruto...-se queda viendo a su mano, lo que hace y lo que dice que siempre le deja con la boca abierta y sin poder creer que alguien que no es siquiera de su familia lo aprecia y que la suya propia parece ante sus ojos como alguien que apenas si existe-jum....dobe...está bien...hasta entonces...-esboza una pequeña sonrisa ladina y es cuando el rubio deja que se vaya y cuando él le hizo esa promesa un poco como "mentira piadosa" pues no sabía si iba a regresar, o siquiera si lo volvería a ver. Le dolía la partida del lugar donde había hecho un amigo, le aterraba irse a otro donde no conocía a nadie y seguro seguiría solo.
Los años pasaban, el recuerdo permanecía, y aquella promesa subsistía tan solida como desde la primera vez que se hizo. Durante esos 11 años recordaba con gran melancolía a su amigo de la infancia, supo ya desde hace tiempo que ya no lo vería; pero, de vez en cuando recordaba la promesa, y se preguntaba ¿Cómo estaría? ¿Qué sería de su vida? ¿Seguiría mudándose de casa en casa? ¿Se acordaría del así como él lo hacía? Aun mas importante, ¿se acordaría de esa promesa que hicieron a pesar del pasar de los años? quería pensar que quizás ya viviría solo o algo parecido, pero otras veces solo se mantenía en sus estudios, en sus amigos de su colonia que también estudiaban en la universidad que él, no en la misma carrera, pero si en la misma escuela, en fin...todo seguía su curso.
Un día, en su camino directo a su casa, cansado -pues venia desde la ciudad- abordo un micro que lo trasbordara. Veía recorrer el camino desde su ventana como siempre lo hacía para pasar el tiempo mientras escuchaba música y esperaba que el micro llegara al destino donde el bajaría, cuando, de pronto, algo llamo su atención; veía caminar en la calle un chico con mochila en un hombro, playera morada y pantalón de mezclilla, pero sobre todo un cabello negro que era autentico haciendo que se parara en seco de su asiento, pagarle al chofer, y bajarse enseguida sin perder de vista a aquel hombre que vio desde el transporte.
-¡espera...! ¡¡Esperaaa!!-gritaba a aquel chico, mientras corría detrás del pero parecía ser que este no hacía caso a su llamado-¡Sasukeeeee!-grito con todas sus fuerzas y pudo confirmar lo que sus ojos le revelaron desde el microbús de transporte, pues aquel chico volteo de repente y sin importancia; pero como él iba corriendo apenas pudo detenerse para apoyar sus manos en sus rodillas y recuperar el aliento-aahh....aahh...eres...eres Sasuke...¿verdad?-levanta el atisbo viendo la cara de su amigo más madura, y hasta cierto punto más atractivo de lo que se pudiera imaginar de niño que él se transformaría.
-Naruto...pero si no has cambiado nada...-su sorpresa es evidente, pero a pesar de eso aparenta indiferencia-eres predecible...eres el único idiota que gritaría de esa forma en la calle llamando la atención-su frivolidad salía a flote.
-Sasuke... ¿Qué te pasa, así me saludas después de tantos años sin vernos?-no comprende su agresividad, pues lo recordaba frívolo, pero no al grado de la insolencia que eso ciertamente le irrito.
-jum...no veo porque te tenga que saludar de otra forma, no eres más que un dobe así que así te trato, como el idiota que eres-¿realmente era el mismo Sasuke? Parecía que no, era tan arrogante e irritante que la pose amistosa de Naruto paso a rabia.
-¡idiota dices!-lo había hecho encoralisarse, no podía creer que su amigo de la infancia le hablara así-¿Qué es lo que te paso Sasuke? ¿Por qué eres tan engreído?-estaba realmente desconcertado.
-nada que debas saber ni que yo quiera o deba contarte...adiós dobe...-sin más se despide de él.
-¡¡espera!!-le detiene del hombro en el momento que le había dado la espalda dispuesto a irse.
-¡¡déjame usorontokashi!!-se arrebata bruscamente del leve agarre-ya no soy tu amigo de la infancia, soy un desconocido para ti ¿de acuerdo? ¡Déjame en paz!-ahora muestra un poco de furia en sus palabras, esta hastió y solo quiere irse.
-¡¡teme!!-ahora lo toma del cuello con toda alevosía-¿Qué te has creído? Un tiempo sin vernos y se te suben los humos de niño rico-ve en la mirada negruzca del otro que se encoraliza mas con sus palabras.
-¡¡tu que sabes!!-se suelta enfurecido-¡¡no sabes de mi vida ni nada de mí, como para que te des la libertad de juzgarme!!-lo empuja dándole la espalda al rubio siguiendo su camino que debía tomar mucho antes de este percance inesperado.
-¡¡Sasuke!! ¡¡Sasuke regresa aquí...!! ¡¡Temeeee!!-por mas que le grita aquel no voltea mirando como sigue su camino y lo pierde al ver que da la vuelta en una calle sin siquiera regresar la mirada solo viendo su espalda y siendo ignorado.
Después de ese encuentro amargo con el que suponía hasta ahora su mejor amigo de la infancia, se sentía enojado, confundido, y preocupado ¿Qué había pasado con Sasuke para que fuera tan arrogante y déspota? Eso le molestaba, pero más que eso, le entristecía, pues si antes apenas lo conocía, ahora ciertamente no sabía nada del, y lo que más le acongojaba era que ahora parecía que Sasuke lo odiaba, y lo odiaba de verdad, y mucho peor aún, que no sabía el motivo de aquel odio que le mostro tener en este encuentro.
Desde pequeño era un terco, y al parecer esa terquedad que él dice que es "motivación" aun la conserva entre tantas de sus aptitudes, por lo cual no deja de pensar en Sasuke, en la persona que ahora se convirtió; basto con tan solo unos minutos con hablar con aquel que pensaba que era su amigo para convertirse en un completo desconocido y que la tristeza y el desasosiego inevitablemente lo invadiera; sin embargo el tenia que seguir con su vida, no se iba a detener por una persona, creyó que ese encuentro llego en un momento perfecto para saber que ya no lo vería mas y que aquella promesa era cosa de niños; sin embargo, algo le hizo pensar lo contrario.
-¿Ya te enteraste?-comenta una compañera de su clase.
-¿de qué, de qué?-dice otra chica mientras el solo escucha.
-del chico nuevo del salón de administración, ¡esta guapisisisimo!-se expresa de manera vehemente, como si no conocieran a ningún hombre y ese fuera excepcional.
-¿ah sí?...mmm...¡¡lo quiero conocer!!-se muestra interesada aunque jamás lo ha visto.
-¡¡yo también!! Aahh...me pregunto si tendrá novia, espero que no, ¡¡yo quisiera ser su novia!!-sueña despierta mientras parece que despide corazones de sus ojos y su cuerpo.
-oigan, oigan, ¿de quién es quién hablan?-su conversación llamo poderosamente su atención.
-Jejeje...un chico nuevo que llego a la escuela, es muy guapo y queremos conocerlo, ¿verdad Sakura?-dice una de las chicas a la otra.
-eh...si...bueno...yo no lo conozco, pero me gustaría conocerlo, si Ino dice que esta guapo le creo-confiesa feliz.
-chicas...que problemáticas...y... ¿Cómo se llama ese chico que dicen? Seguro ni conocen su nombre y hablan como si lo conocieran-comenta otro chico de coleta rebelde.
-¡cállate Shikamaru! Para tu información si se como se llama-expresa molesta la chica rubia levantando un poco la voz-Jejeje...se llama...-suspira y en ese suspiro suelta el nombre con una suave voz-Sasuke...aahh... ¿bonito nombre no Sakura?-ahora se dirige a su amiga.
-¡¿dijiste....Sasuke...?!-el chico rubio se pone blanco como fantasma al escuchar el nombre.
-si... ¿Qué, lo conoces?-por lo que ve en la expresión hace que se lo cuestione.
-¿eh...? No...para nada...solo que...-queda callado un segundo *¡no puede ser! ¿Sasuke aquí en la universidad? *-aun seguía en su asombro olvidándose de que alguien lo veía con curiosidad.
-¿es que, qué Naruto? Te quedaste pasmado cuando Ino dijo el nombre del chico-dice Sakura.
-¡¡lo conoces!!-afirma Ino al seguir viendo la cara transparente de Naruto.
-¡no, no, no! ¡Claro que no lo conozco!-niega una y otra vez-solo el nombre se me hace familiar...eso es todo...-se retira a su butaca quedando todavía asombrado, sabiendo que en algún momento se lo encontraría en la universidad y tendría que enfrentarlo; apretó su puño sabia que eso pasaría tarde que temprano y no lo dejaría ir hasta que le aclarara porque ese comportamiento tan distante siendo que desde niños eran amigos ¿Cómo es que a Sasuke se le pudo olvidar esa amistad, así tan fácil?
-lo conoces...-dice una voz detrás del.
-¡Shikamaru...!-voltea viendo que sabe lo que el trata de ocultar
-¿es Sasuke el niño de la mansión cierto?-ve que los ojos de Naruto se abren como platos al ver que lo descubrió-no entiendo que paso entre ustedes dos; cuando éramos niños él se iba contigo y solo contigo, que hasta hizo que nos alejáramos de ti porque...había algo en ti que él se apegaba mucho...como sea...no se que haya pasado entre ustedes dos para que tu negaras conocerlo pero...espero lo arregles, digo...se ve que era tu amigo así que...naaa...que problemático...en fin...no diré que lo conoces...-puntualizo, pues no quería meterse en el asunto además de que no era de su interés.
-Je...gracias Shikamaru...-le devuelve una sonrisa noble.
Los días seguían pasando en la universidad, a pesar de que deseaba encontrárselo los horarios eran diferentes que se le hacía imposible verlo ya fuera en la mañana o fuera en la tarde y cuando lo veía de lejos no se atrevía a ir detrás del; siempre iba con chicas detrás del o porque una limosina venia a recogerlo, quería encontrarlo solo así nadie le impediría acercársele.
-*aahh...que día tan pesado...Jiraya-sensei y su ingles...definitivamente me costara trabajo aprender ese idioma...*-piensa algo desalentando llevando su mochila acuestas de un hombro; cuando levanta la vista hacia enfrente ve a un chico de cabello negro e inmediatamente lo conoce-*¡Sasuke...! ¡¡Es el!!*-una rabia inexplicable le hace correr al encuentro-¡¡sabia que eras tú!!-lo voltea para que lo enfrente-¡¡ahora sí!! Tienes muchas cosas que explicar.
-¡¡Naruto!! Pero si...eres tú...-sus palabras suenan vacías y frías.
-¡pues a quien esperabas! ¡Sí, soy yo!-lo toma de la mano y lo jala hacia el jardín de la escuela, ahora si no dejaría que se fuera sin explicar antes.
-espe...usoronto...¡¡suéltame!!-no puede soltarse del agarre mientras se da cuenta que siente el calor y el sudor de la mano de Naruto, ese contacto que había olvidado y que ahora que lo tenia de nuevo lo hacía estremecerse amargamente guardando silencio y dejando que el rubio lo llevara-*esto es...jum...me recuerda cuando éramos niños y nos tomábamos de la mano...así...pero éramos niños...ahora...ahora es diferente...porque yo...Naruto...*-los recuerdos le pasaban por la mente dolorosamente.
-¡¡que te sucede Sasuke!!-la voz del chico que lo "secuestro" lo abstrae de sus pensamientos.
-Naruto... ¿Qué es lo que quieres? Ya te dije que te olvidaras de mi, que me dejaras en paz, lo que paso de niños no puede regresar...éramos niños...ahora...ahora es diferente...-esquivaba la mirada-no sé que mas quieres que te diga.
-soltó la mano del pelinegro-es decir que... ¿te olvidaste de...nuestra promesa...?-la tristeza lo invade, la garganta se le hace un nudo imposible de pasar con un trago de saliva bajando la mirada decepcionado.
-si...éramos niños Naruto...debes madurar y olvídate de esas cosas absurdas-lo ve triste pero no intenta hacer nada para animarlo.
-ósea que todo...todo... ¡¿te pareció absurdo?! Te fuiste sin más, sin decir porque tus padres te cambiaban de casa, sin explicar nada ¿y quieres que lo olvide así nada más? ¡No, eso jamás!-lo tomo de los brazos fuertemente para encararlo.
-Naruto...que desesperante eres...¡¡ni siquiera yo sabía porque me cambiaban de casa constantemente hasta que crecí!! ¡¡Mi papa era un hombre de gobierno que estaba amenazado de muerte e igual su familia por eso me tenía tanto cuidado!! ¡¡Eso no lo sabía ni yo como para decírtelo a ti, y aunque lo supiera no te lo hubiera dicho para no ponerte en peligro!! ¡¡Yo no quería regresar!! ¿¿tuve que cambiar de nombre un tiempo!! ¡¡Mi mama fue secuestrada y asesinada!! ¿Pobrecito de mi no? ¡¡No necesito tu lástima!! ¡¡Yo no creí verte de nuevo y fue mejor olvidar todo, con el paso del tiempo me di cuenta, pero por lo que veo tu no!!-ahora estaba enfurecido-ahora...suéltame y olvida todo esto...es patético...-toma una de las manos de Naruto de sus brazos y la baja lentamente para que lo suelte-quizá cuando pase los años lo entiendas después de esto...debes entenderlo.
Después de escuchar sus motivos, seguía pensando porque su comportamiento tan distante-no...no quiero entender... ¿Por qué afecta tanto la amistad que teníamos?-eso era lo que no cavia en su cabeza.
-tú lo has dicho...teníamos...cosa de niños...adiós Naruto...no vuelvas a hablarme por favor...-le da la espalda dejándolo atrás.
-no...no puedo...entenderlo...-sus lagrimas ligeramente le cegaban los ojos. Lo jalo de la camisa de nuevo girándolo para que lo encarara pero esta vez no fue para gritarle si no para besarlo ante la sorpresa del pelinegro; un beso sobre esos labios húmedos y cálidos, un beso suave y sin profundizar, pero que expresaba todo lo que en palabras quizá no se podría explicar.
-es por esto...que no quiero entenderlo...yo...estos días te veía pero no me atrevía a encararte, y no sé cómo hoy me atreví a hacerlo...Sasuke...lo que teníamos de niños era amistad...pero cuando te vi de nuevo me di cuenta de que...no era así...de que era algo mas, ¿Por qué me enfurecí tanto al ver que me negabas? Lo descubrí en estos días y es porque...Sasuke...yo...yo te...
-la sorpresa era evidente y mientras escuchaba se percataba que era lo mismo que él había sentido cuando lo vio y que intento negarlo por miedo, pero al ver sus últimas palabras lo interrumpió-¡¡no lo digas!! ¡¡No digas eso que estas pensando!! ¡¡Por favor no lo digas!!-se cubría sus oídos para no escuchar mas, para negarse lo que incluso el también sentía.
-tomo las manos que cubrían sus oídos sabiendo que el también sentía lo mismo, que como cuando eran niños Sasuke negaba su amistad a pesar de que ahí estaba presente-Sasuke...te amo...te amo...te amo y siempre lo hare...
Lo besa de nuevo sin que el otro lo rechase, pero tampoco lo acepte, solo se queda paralizado ante el beso que le da sobre los labios lentamente y sin profundizar como por temor a que lo empujara pero ni siquiera podía empujarlo ni golpearlo por hacer algo que no era apropiado entre chicos haciendo que su debilidad fuera más fuerte tomándolo de la cintura y acercándolo más a su cuerpo y ahora dando él, el primer paso metiendo su lengua en la boca de rubio que gimió de gozo al ser aceptado y tomado de esa manera que puso sus pies en punta para aproximarse más a él tomando con mas ahincó esa mejilla que acariciaba mientras era besado; no había nadie en la escuela, nadie que los juzgará y si alguien los había cachado al menos no había hecho presencia de ello. Se daban ese beso sin prejuicio tocando sus lenguas, ahogándose en ese sentimiento que ellos compartían y que solo Sasuke se negaba a aceptar, hasta ahora, que con ese beso mostraba todo lo que su corazón quería decir, lo que sentía por ese chico rubio que nunca olvido, lo que ya no pudo reprimir mas pues al tener a Naruto tan cerca, así, era hacerse tonto el mismo.
-Naruto...-cuando quedaba un hueco entre ese beso que no despegaban susurro su nombre-...también...te amo...perdón...-seguía sin dejarlo, sin acariciar su lengua, sin dejar de rosar sus labios con los de el rubio.
-no importa...mmmgnn...te perdono...-lo mira un segundo, dándose cuenta que sus ojos negros están clavados en los suyos pudiendo ver su propio reflejo-oohh...Sasuke...te amo...-lo abraza del cuello-quiero...hacerte el amor...ahora... ¿quieres?-le susurra suavemente, boca con boca, chocando frente con frente cerrando sus ojos por ser el momento más feliz de su vida.
-jum...dobe... ¿y si quiero que sea al revés?... yo también puedo hacértelo....¿sabes?-lo toma de nuevo entre brazos, sosteniéndolo desde la cintura levantándolo del suelo y besándolo de nuevo ahora mas apasionadamente, gimiendo junto con el por la intensidad del contacto, por la fuerza del amor que mutuamente se muestran y que no pueden esperar más para quitar las ropas que son como una barrera para que su epidermis estén fundidas en una sola.
Baja despacio a Naruto quedándose callados un segundo, pues dentro de la emoción del beso pudieron decir lo que callaban, y más el pelinegro.
-Jejeje...bueno...jugaremos un "piedra, papel, y tijeras" cuando lleguemos...el que gane...será el "de arriba" vamos...Sasuke...-se adelanta unos cuantos pasos extendiendo su mano frente a él pelinegro.
-jum...está bien...-esboza una ligera sonrisa tomando la mano del rubio saliendo juntos, tomados de la mano de la universidad.
Nos sabía a ciencia cierta a donde lo seguía, pero eso poco importaba, ya que estaba con la persona que más quería y que se había negado a aceptar; por un momento se pudo ver como cuando eran niños, pero esta vez era diferente, no era amistad...era amor...fundiéndose en un solo ser sin importar lo demás....
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